Dice Kadaisha

Un viaje al alma, Un día Kadaisha llevo a sus alumnos al pozo que se encuentra a un lado del templo, donde mora el monje del agua.

Rodeando el pozo, sentados, esperaban que el maestro los iluminara con su sabiduría, las aguas tranquilas reflejaban el cielo, las nubes transitaban, paseando de una orilla a otra, pequeñas olas movidas por la brisa del otoño.

Kadaisha les dijo: Hemos visto que el agua, como el alma, jamás se ensucia, no importa lo que ella cae, no importa cuanta mugre la altere, en alma es similar, a través de la vida, las penas, el dolor, la decepción, la impotencia, los momentos terribles que la constriñen, los sentimientos que la alteran.

El agua y el alma, son iguales, dóciles, maleables, poderosas y eternas, pero, en el recorrido de la vida, sobre ellas caen los despojos mortecinos de los más indescriptibles dolores.

Y, aun así, el alma como el agua, tan solo transportan la mugre, nada de esta existencia puede manchar su esencia impoluta y sagrada.

Las dos se purifican, arrastran el sufrimiento, los desechos, la podredumbre, se enturbian oscureciéndose, pero nunca pierden su esencia.

viaje al alma
El agua, como alma, nunca se ensucian, solo transportan la mugre. Kadaisha

El agua

El Agua

El viaje del alma es como el viaje del agua, de ti depende que quieras llevar y ser, limpio o turbulento.

Así, que debes aprender a purificar tu alma, esto lo logras cuando te conviertes en agua, te formas como agua, te sientes como agua y actúas como el agua.

Tu vida se balancea en el viaje constante de la vida, la gota que se une a otra, para formar el arroyo, este a otro para formar un río, a su vez los ríos forman el mar.

Al paso de un tiempo, el agua se transforma, deja la mugre, se eleva al cielo retomando su blancura.

El alma viaja por sederos de la vida, gota a gota, acto a acto, vivencia tras vivencia, luego, abandona todo, se eleva y se purifica.

Tú debes aprender a fluir como agua, permitir que alma sea libre y eso lo logras al adaptarte.

La forma del alma

El agua no tiene forma; sin embargo, al igual que el alma, toma todas las formas.

¿Cómo consideras que es la forma del alma? O ¿Cómo defines la del agua? No puedes, no tienes modo de definirlo y, sin embargo, toman todas las formas.

El agua y el alma, toman el molde en que se encuentran, no luchan por escapar, se adaptan, sin importar el infinito de diseños que las pueda contener, nunca lucharan contra la horma en que se encuentran.

Durante la vida, tienes la posibilidad de adaptarte a todas las situaciones inesperadas, todo aquello que altere tus sentidos, la desgracia y la desdicha, los problemas, las dificultades, las barreras, adáptate a ellas.

El agua no lucha contra la gigantesca montaña, la rodea o la horada, lentamente, paso a paso, suavemente, sin violencia, es tan sutil, que la gran montaña no se entera.

Ante la adversidad, es tu mente la que altera el alma, quieres escapar de lo inesperado, buscando el enfrentamiento, cuando aparece la montaña en tu vida y, aparecerán muchas, querrás derribarlas, luchar con ellas, una titánica tarea. Pero si te conviertes en agua, disfrutarás conocer la esencia de la montaña.

Adáptate con las situaciones, moldéate con el día a día, aprende a aquietar tu mente y aquietarás tu alma.

No la alteres, no puede cambiar del molde, ni ser diferente a lo que ya es, si colocas el agua en jarra, será como jarra, si llenas un pozo, será como el pozo, si la riegas no tendrá forma.

Limpiando el alma

Puedes purificar el alma y agua, jamás perderán su pureza, solo debes sacar la mugre.

¿Cómo se puede limpiar el alma? El río se enturbia en su viaje al mar, arrastra todo, igual es tu alma, lo primero que debes contemplar y tener presente es: ¿Qué arrastras en tu alma? ¿Cuáles son las vivencias que te perturban, qué te hace daño y te ensucia en tu esencia?

Luego permite que tu alma se purifique, adáptate, déjalo pasar, no lo lleves contigo para siempre, pon tu mente y tu vida en calma, desocupa la copa de tu pensamiento, no le des trascendencia a las situaciones, adáptate a cada momento, no esperes nada, no desees nada, no codicies nada y, lo tendrás todo.

Tu alma y agua son poderosas, poseen todo, pero no se quedan con nada, solo transportan por un tiempo, riquezas, amores, tristezas, todo es tan solo son temporal.

Eres libre de llevar las peores inmundicias, eres libre de dejarlas, de ti depende que lleves en tu alma, el agua no se altera, en la medida que transporta en las orillas de su cause va dejando.

Cada día, al anochecer, deja en las orillas de tu alma, el día vivido, prepárate para adaptarte a un día más.

Vacía la copa de tu alma, en cada anochecer, si aprendes a hacerlo, te mantendrás en paz contigo mismo. Adáptate ante lo inesperado.

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hejeile

Un mensajero de otros mundos

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